Corrientes, marzo 5 de 1952
Sr. José...
Yoqui Clú
Siudá
Niño:
Usté me tenés que perdonar que le haiga escrito al Yoqui
Clú, pero en su casa ya no me dejan dentrar ni usté me contesta las cartas que
le mando así que pienso que a lomegor ni se la entregan porque tiene queser sin
yel verdaderamente pa no haserle caso a una pobre infelís como llo que nada le
pide sino que le dé nombre a su hijo.
Cuando le conté a su mamá lo que me había pasado me dijo que
estaba vien, pa que aprendiera no ser pavota y a los dos días me mandó meter
apresa porque endayé se había perdido un anillo y desía que llo se lo había
robado, meno mal que el comesario me tuvo lástima y me largó. Bien sabés usté
que cuando me trajeron pa servir en su casa llo no había conocido hombre y que
usté niño me engañó con promesa que nunca cumplió. Dispués ni la ropa me
quisieron entregar y a usté no pude verlo má como si anduviera disparando.
Güeno, el caso es que lavando y cosiendo me gano la vida y
si juera por mí ni le miraría a la cara, pero tengo un varoncito que es sullo y
quiero que tenga un nombre y por mi hijo es que me aguanto el asco que me da y
le escribo para que haga algo de él. Llo no quiero plata ni alluda porque tengo
dos brazos fuertes y denantes me voy a morir que faltarle al cunumí el pan de
la boca. Tampoco quiero que lo crien en su casa porque lo quiero güeno,
cristiano y de güen corazón y esas son cosas que allí no se conosen. Solamente
no lo quiero guacho, ni quiero que le digan hijo sin padre y por eso le pido el
nombre.
Puede ser que cuando sea grande no sea ingeñero ni doutor ni
sea sosio del Yoqui, pero li aseguro que va a salir trebajador, rispetuoso y
patriota.
Perdoname niño de la manera que te he escribido porque fui
poco a la escuela y yo soi una india bruta y me voleo todo con las letras, pero
la culpa lo tuvo ese soquete de carne y güeso que me mira desde el cajoncito
donde duerme y parese me pregunta quien es su padre y por eso de rodillas se lo
pido niño que le dea el nombre para que ande por el mundo con la frente limpia
y no crea que la mama anduvo de mano en mano como peso en cancha de taba.
Su segura servidora
Petrona Pantaleona Ojeda
P.D.: Y si hai que pagarle algo por darle nombre me dise
tamién que aunque sea de a puchito pero lo que pida se lo voi a pagar. Vale.
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